Último corto: La aparición de Excalibur

Pues el último relato corto de “Kamelot 2.0”. ¡Ya quedan menos de dos meses para que salga a la venta y todo está preparado!

Al menos eso espero XD

Antes de dejaros con este pequeño relato que espero os guste, recordaros las fechas importantes.

El sorteo será entre el 13 y el 31 de noviembre.

La novela saldrá a la venta el día 7 de diciembre.

¿Ya lo tenéis apuntado? Pues vamos a leer un ratito.


 

La aparición de Excalibur.

Encontrarla fue pura suerte.

O tal vez fuera el destino.

O, simplemente, un accidente.

El capataz que estaba supervisando la obra de ese pequeño monasterio abandonado en Escocia que Uther compró y quería reconstruir y convertir en una bodega se puso en contacto con Norman, su asistente. Le contó, muy excitado, que habían encontrado un viejo cofre en el sótano, oculto tras una librería.

Uther fletó su jet antes de que Norman tuviera tiempo de terminar de contarle todos los detalles y lo que habían encontrado en el interior del baúl.

No necesitaba que se lo dijera. Él ya lo sabía.

Había soñado con ello durante días.

Solo pidió una cosa. Que nadie lo tocara hasta que él llegara.

Desgraciadamente, era tarde para ello. Dos obreros, pagados por uno de sus competidores, intentaron robar el baúl y habían caído muertos al tocarlo. El médico que los atendió no pudo hacer nada por ellos y no se explicaba como dos hombres jóvenes perfectamente sanos podían morir de esa manera tan fulminante y sin motivo aparente.

Uther si sabía que había ocurrido. Lo que contenía el baúl estaba protegiéndose. Le estaba llamando a él y solo a él.

Al llegar al viejo monasterio, los hombres le miraban no demasiado felices de estar ahí con algo que ya calificaban de maldito. Uther entró en el sótano donde seguía el baúl con Norman y el capataz pisándole los talones.

–  Dejadme solo un momento.

–  ¿Señor? – el capataz dejó la habitación enseguida pero su asistente no estaba tan dispuesto a ello. – Creo que debería dejar que lo examinaran primero. Los dos hombres…

–  No es ningún virus, Norman. No te preocupes. No debieron tocarla antes de que yo llegara. A mí no me hará daño.

–  Pero señor…

–  Fuera, Norman. Saldré en un rato.

Su asistente salió a regañadientes y no muy feliz con la idea de dejarle solo. Uther apreciaba la preocupación pero era innecesaria.

Esperó hasta que oyó la puerta cerrarse y se acercó por fin al baúl. Era más pequeño de lo que esperaba. Una caja rectangular de madera, resquebrajada por el tiempo y mohosa, de medio metro de largo. La tapa estaba labrada, con el dibujo de un árbol.

La abrió con cuidado y contuvo el aliento al ver su contenido. No podía creer que fuera real.

–  Muy bien, Excalibur… ¿Qué es lo que quieres de mí? – susurró, mirando los restos de la espada que había en el interior del baúl.

Porque eso era lo que contenía. Una espada. Rota en tres pedazos y oxidada.

Pero no era cualquier espada. Era LA ESPADA.

Y lo había estado llamando.

Cogió con cuidado la empuñadura y la observó con detenimiento. El cuero que la recubría estaba roto y gastado pero era suave al tacto. Las joyas que lo adornaron en el pasado habían desaparecido.

La espada vibró en su mano y todo a su alrededor desapareció. Uther se vio a sí mismo, más joven y vestido con ropa lujosa pero anticuada, de otra época distinta. Su otro yo le dio una mirada seria. En su mano derecha llevaba también a Excalibur, pero la suya estaba intacta y nueva.

–  Presta atención. No tenemos mucho tiempo. No hay mucho que puedas hacer para salvarte. Pero si para salvar a tu hijo.

–  ¿Arthur? ¿Qué va a pasarle a Arthur?

Con un chasquido de dedos, su otro yo desapareció y la escena cambio de nuevo. Se vio a sí mismo (esta vez sí era él, con su ropa y sus canas) en, lo que él reconoció como el pub Crow, su sitio favorito para tomar algo cuando estaba en Londres. Vio también a un chico joven, un adolescente larguirucho y escuálido, rubio con el cabello desgreñado que le robó la cartera muy hábilmente.

–  Debes encontrar a este chico. Merlin es importante para salvar a Arthur. Encuéntralo y mantenlo a tu lado. Sin él, tu familia y tu legado desaparecerán.

–  ¿Cómo? ¿Cuándo?

–  Busca a Merlin…

La visión se desvaneció, regresándole al sótano donde estaba. Con delicadeza, Uther dejó de nuevo la espada en el baúl y lo cerró. Acto seguido, metió el baúl en un maletín de metal que había traído especialmente para eso.

Tenía que ir a Londres. Sin falta. Debía encontrar a ese chico tal y como le había indicado su yo del pasado.

Abrió la puerta y se encontró con su asistente, que había estado esperando pacientemente.

–  Prepara un coche, Norman. Nos vamos a Londres. – Uther salió del pequeño monasterio casi derruido directo hacia su coche y con su asistente pisándole los talones.

Todo estaba claro en su mente en ese momento. Tenía una misión que cumplir para asegurarse la supervivencia de Arthur y su legado. Nada más importaba.

–  ¿A Londres, señor? ¿Algún negocio importante?

–  Algo por el estilo. Tengo algo importante que recoger allí.


 

¡Seguid vigilando el blog para más novedades!

 

Anuncios

Un comentario en “Último corto: La aparición de Excalibur

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s